MADRE TERESA MARIA ORTEGA
  • 1917

    25 de diciembre de 1917

    Madre Teresa nació en 25 de diciembre de 1917 en Puente Caldelas (Pontevedra), España.

    En 9 de enero de 1918 en la Parroquia de Santa Eulalia en Puente Caldelas, ella fue bautizada y recibió el nombre de Teresa Angela María.

  • 1919-
    1922

    1919

    Teresita, a los dos años.

    1922

    Teresita, a los cinco años. Desde los primeros años, la cercó el Señor de dolor. Sin embargo nunca hizo historia de sus sufrimientos. El amor la hizo una llama de alegría que ponía siempre luz de fe y esperanza en la vida de los demás.

  • 1925

    1925

    Teresita hizo su primera comunión el año 1925 en Galicia.

    1926

    En la foto se puede ver a Teresita con su hermano, Gregorio, y su hermana, Encarnita. En 1926 el trabajo de su padre trasladó a Teruel a toda la familia.

  • 1927-
    1928

    12 de septiembre de 1927

    La madre de Teresita murió en 12 de septiembre de 1927. Sabemos de su infancia de su intenso amor por su madre. Ella dijo, "El hueco de mi madre no me lo llenó nadie."




    1928

    Teresita fue confirmada en junio de 1928 en Teruel. Esto fue confirmado por el Obispado de Teruel; los archivos de la parroquia se quemaron en un fuego.

  • 1928-
    1935

    Aquí en la foto, está junto a su padre y hermana Encarnita. En sus años de primera juventud su padre fue su profesor, en primer lugar, especialmente en matemáticas. También, las dos hermanas tuvieron un profesor particular algún tiempo.

    Luego, Teresa estudió en el Instituto de las Terciarias Franciscanas y en 1935 comenzó los estudios de Bachiller.

  • 1936-
    1939

    Teresa vivió en Teruel hasta los años de la Guerra Civil en España. Durante la guerra, sirvió como enfermera desde el 1 de octubre de 1936 hasta el 7 de enero de 1938.

    La gran batalla de Teruel comenzó el 15 de diciembre de 1937 y se prolongó hasta febrero de 1938. La ciudad cayó en las manos de los comunistas a principios de 1938. Teresa y sus familiares vivieron unos días terribles – veinticuatro días de asedio refugiados en una cueva, luego en la Comandancia, entre explosivos y derrumbamientos, sed, hambre y muertes.

    Ella misma cuenta en unas notas autobiográficas que se lanzó a salvar la Eucaristía de la Iglesia de San Juan, con la hermana del Sacerdote. Más tarde tuvo que entregar las hostias a un Padre Franciscano cuando llegó a la Comandancia y se encontraba a salvo. "Después lloré por habérselo dicho...si me hubiera callado...nadie sabría que llevaba el misterio y me quedaría con El... Pero la conciencia urgaba fuerte...y hubo que decirlo...El Padre me dijo que tenía que dárselo. Se lo dí y con aquellas formas comulgaron todos..." También habla de cómo se las ingenió para hacer las formas a fin de que los sacerdotes pudieran celebrar y repartir la comunión durante esos días. "No faltó un solo día la Comunión," dice.

    Cuando vino la rendición, todos fueron a la prisión. Fueron llevados a Segorbe y después a Valencia. Luego de un mes de cárcel, de penalidades, ¡sin Eucaristía! Al cabo de un mes, ella fue puesta en libertad, pero no así sus familiares. Fue acogida como sirvienta en una casa de familia que había sido evacuada de Teruel. Pronto encontró su Eucaristía y es más, la encargaron de llevarla a otras personas con su cajita escondida, "la niña sagrario," que así la llamaban, llevaba el Señor a las casas particulares y hasta a las cárceles.

  • 1939-
    1946

    El 30 de marzo de 1939 Valencia fue liberada y una nueva situación se abrió para Teresa. Rápidamente hace en Valencia su bachillerato (1940-1941) y recibe el diploma el 5 de enero de 1942. Luego inicia sus estudios en Filosofía y Letras, que prosigue en Zaragoza, donde recibe la licenciatura el 13 de mayo de 1946.

  • 1946-
    1950

    Después de sus años universitarios, Teresa decidió quedar independiente trabajando dentro de los cuadros de la Acción Católica de España, grupo apostólico que conoció en su adolescencia en Teruel y con el cual se desempeñaba como apóstol y propagandista, para dedicarse de lleno y con más libertad para su vida de oración que ya era abundosa.

    Desde 1945 a 1955, Teresa era una espléndida joven de Acción Católica, totalmente entregada a su santificación personal y a las tareas del apostolado seglar.

    Ya desde Valencia venía trabajando como propagandista, luego más en Zaragoza. Su campo de acción en los años de estudio fueron principalmente la Universidad, Institutos y Colegios. Luego en 1946, era nombrada vocal de Propaganda de la Juventud Femenina de Acción Católica de la archidiócesis de Zaragoza. Allí fue hasta el límite de su entrega.

    Como propagandista no hace falta insistir en el carisma que tuvo para ello. Despertó por todas partes verdaderas oleadas de entusiasmo. Iba a hablar a las jóvenes, y había que organizar actos para toda clase de personas: muchachos, muchachas, padres y madres, niños...Hasta muchos sacerdotes recurrían a ella con problemas y consultas; tal era la confianza que su personalidad inspiraba.

    Sus correrías por diversas tierras de España no se ha podido reconstruir exactamente, pero fueron principalmente, aparte Zaragoza, las de Teruel, Palencia, Valladolid, Soria, Ávila, Salamanca, Cáceres, Valencia, Alicante...

    Teresa trabaja intensamente en el Apostolado de Acción Católica hasta el 8 de diciembre de 1955.

  • 1950-
    1955

    Cuando Teresa Ortega llegó a Olmedo, Valladolid y conoció la situación del Monasterio Madre de Dios, donde acudía a orar, se comprometió con ese Monasterio a enviar algunas de las jóvenes que ella preparaba en Acción Católica. Con la bendición del Obispo Don Santos Moro, se decide a una ayuda intensa para su revitalización.

    En 1953, Teresa consiguió que viniesen a Olmedo, para hacerse cargo del Priorato, Magisterio de Novicias y Portería, tres Dominicas del Monasterio de Daroca. La Madre Priora propuso a la comunidad prestar ayuda a Olmedo – Sor Teresita Iriate, Sor Inés y Sor Asunción llegaban a Olmedo en enero de 1953. Sor Teresita asumió su misión como Priora al entrar al Monasterio de Olmedo.

    Teresa también preparaba a las primeras cinco postulantes que llegarían a Olmedo para ingresar al Monasterio en mayo de 1953; que serían seguidas por otras muchas. La entrada de estas cinco emocionó tremendamente a la Madre Teresita, quien en el umbral de la puerta de clausura lloraba al ver esta riada de juventud que entraba por las puertas, como torrente de vida. Iban preparadas y prevenidas a todo riesgo; sabían la situación difícil del Monasterio.

    En 1954 moría Madre Teresita. Todo fue muy de prisa – un cáncer agresivo de estómago. Fue llevada a Zaragoza pero no hubo nada que hacer. Pero en la espera de la operación, las dos Teresas pudieron hablar despacio de Dios y del Monasterio. Dos almas que vibraban a la par, dos almas santas. Después de la muerte de la Madre Teresita, Sor Inés y Sor Asunción regresaron al Monasterio de Daroca.

    El propio deseo de Teresa de entrar en la clausura se hacía cada vez más apremiante ya que el llamado misterioso de Dios se hacía cada vez más fuerte y su vida de apostolado iba perdiendo sentido. El Monasterio de Santa Paula de Sevilla fue su lugar de "desaparición;" Olmedo tenía un contenido de almas demasiado suyas, preparadas por su experta formación para la vida espiritual y para todas las tareas necesarias para la vida en el Monasterio.

  • 1955-
    1956

    El 8 de diciembre de 1955, Teresa entró en el Monasterio Jeronimo de Santa Paula de Sevilla.

    El 8 de junio de 1956, Teresa recibió el hábito y su nuevo nombre: Sor Teresa María de Jesus.

  • 1957

    El 20 de mayo de 1957, la comunidad del Monasterio de Santa Paula de Sevilla votó a Sor Teresa María para hacer su profesión temporal.



    El 9 de junio de 1957 Sor Teresa María hizo su profesión temporal en Sevilla en la fiesta del Sagrado Corazón.

    El 28 de agosto de 1957 la priora, Madre Cristina de Arteaga pidió permiso a la Sagrada Congregación en Roma para trasladar a Sor Teresa María a Olmedo. El 13 de octubre se concedió el permiso, y el 20 de octubre llegaron a Olmedo. Dos días mas tarde recibió el hábito Dominicano en Madre de Dios, con el regocijo de todas.

  • 1958

    Se empezaba a vivir horas felices y cada vez más llenas de esperanza.

    Enseguida comenzarón los preparativos de la Profesión Solemne y paso a comunidad de las primeras cinco hermanas que entraron a Olmedo con la preparación y el impulso de Teresita Ortega que convertida en Sor Teresa María de Jesús en este momento se volcó en una preparación intensa de vida espiritual.

    Con inmensa alegría ya se comenzaba a cosechar los frutos de aquella siembra abundosa que con sabores de Tabor algunas veces y otras con sabores de Cruz presagiaban un futuro de mucha Gloria de Dios. Este paso de Sor Teresa María a Olmedo tan deseado iba poniendo las cosas en marcha, con una fuerza y autoridad moral indiscutible comenzó a irradiar vida, espíritu y orientaciones en aquella comunidad deseosa y en crecimiento.

  • 1959

    No sabía esta pequeña comunidad la aventura de fe y amor que les esperaba. Una tarde se presentó Padre Constantino Martínez, O.P., en nombre del consejo de federación reunido en Belmonte solicitando enérgicamente ayuda de un grupo de monjas que pudieran levantar ese Monasterio con necesidad de supervivencia. Aunque sin autoridad moral, requería respuesta urgente a su exigente petición. Ya conocedor en visita canónica al Monasterio de Olmedo de los valores de Sor Teresa María la señaló a ella para encabezar el grupo de las cinco hermanas. Impresionante petición que pedía un don total: dar lo que tanto había costado conseguir como muy necesaria para la restauración de Olmedo.

    En aquel momento la misma Sor Teresa preparó a toda la comunidad para este don total, para este salto en la fe. Al día siguiente salían hacia Belmonte con Padre Constantino, Sor Teresa con las otras cuatro hermanas del Monasterio en un gesto de espíritu de obediencia y abandono en las manos de Dios.

    Un tiempo cargado de quehaceres, de darse sin medida. Pronto Sor Teresa y las otras hermanas enviadas de Olmedo se persuaden de que aquella empresa era casi humanamente imposible. Se pensó, como solución, fundir las dos comunidades. Fue una estrategia de amor la que se desplegó, convenciendo a unos y a otros. Al final de ese mismo año, el traslado estaba aprobado por ambos monasterios. Se lograron superar todos los obstáculos, y las dos comunidades pudieron encontrarse en un abrazo de amor el 20 de agosto de 1960.

    Este magnifico don que dió esta comunidad con un sí ferviente y unido tuvo su grandísima recompensa.

    El grupo de monjas que salió para Belmonte acompañadas por la madre de Sor María Mercedes. De izquierda a derecha: Sor Teresa María de Jesús Ortega, Doña Mercedes Ortega (madre de Sor María Mercedes), Sor María Mercedes, Sor María Lourdes, Sor María de Jesús y Sor María Isabel.

  • 1960

    El 15 de septiembre de 1960, Sor Teresa María de Jesús hizo su profesión solemne en el Monasterio "Madre de Dios."

    El 23 de diciembre de 1960, Sor Teresa María de Jesús fue votada Priora, y fue confirmada por La Santa Sede. Ella fue Priora hasta su muerte.

  • 1962

    Madre Teresa María Ortega imprimió un impulso vertiginoso al Monasterio en su formación, en sus decisiones y cambios trascendentales como lo fue el rezo de Maitines a medianoche, trabajo en equipo de vida y rezo.

    Consiguió hacer del Monasterio de Olmedo el Monasterio de la Unidad, fundiendo grupos distintos en uno sólo: las hermanas antiguas de ese Monasterio, las nuevas vocaciones que Madre Teresa fue orientando para entrar en este antiguo y decadente Monasterio y las nuevas hermanas procedentes del Monasterio de Belmonte. Esta fue una de sus principales consignas; Unidad entre las monjas del Monasterio y Unidad después cuando surgieron las fundaciones. Para ello luchó cuanto hizo falta...y este quehacer duró lo que duró su vida.

  • 1964

    La Virgen del Sí

    Emergió en su vida el amor a María como la suave luz que penetra hasta la entraña viva del ser poniendo a todo un sentido nuevo.

    Al sentir el peso y la responsabilidad del priorato se refugió en el corazón de la Virgen María. María sería madre y amiga íntima que suavizaría las horas densas de su desierto y a la vez pondría gozo y esperanza en la ardua misión que Dios le encomendaba.

    En su alma gestó la espiritualidad de una fidelidad sostenida por un Sí pleno, que luego plasmó en una imagen tradicional que llamó la Virgen del Sí, para presidir el Monasterio desde todos los rincones. Allí se daría cita toda la comunidad en la mañana, al mediodía y en la noche pidiéndole a la Virgen las gracias y milagros para cada jornada.

    Envuelto en el perfume de María, el Monasterio se transformó rápidamente.

  • 1965

    Libros, cantos, grabaciones

    Se podría afirmar que los escritos de Madre Teresa María han sido parte muy manifiesta del respirar de su alma; como el pulso, el latir de una vida abrasada en el Fuego de Dios.

    Dios la había dotado de gran inteligencia, de gran cultura y del carisma de la palabra hablada y escrita. Sus charlas, sus clases diarias a sus monjas sobre Dios, Jesucristo, el Evangelio, la Virgen María, la Iglesia, la oración, la vida religiosa, los problemas de los hombres... Centenares de cintas recogen ese ingente material ¡vivo!

    Además, de su alma fluía la música con las expresiones más vivas transmitiendo el misterio de Dios que la invadía. Libros escritos en vida, cuatro: "Historia de un Sí," "¿Qué dijo Dios al volver?," "Sí a nuestros compromisos" y "Sí, Dios." Después de su muerte se han escrito otros muchos con recopilación de su doctrina.

    Todo con ese estilo suyo, abundoso, rico, incisivo, quemante. Con frases que penetran y se clavan... Con aliento que inevitablemente empuja y lanza hacia la altura. Cargada de biblísmo, sana teología, de espiritualidad, de exigencias totales y de vuelo místico.

    Sus escritos no podían ser otra cosa que la expresión viva y sincera de ese Fuego de Dios en ella.

  • 1966

    Puerto Rico...Dios quiso que allí fuese el primer lugar de proyección de Madre de Dios fuera de si mismo. Y que Madre Teresa María, con visión profética, viese en aquella fundación "el verbo del Monasterio," es decir la expresión viva de sus posibilidades, de su misión presente y futura.

    El 27 de junio de 1964 las tres primeras monjas viajaban en avíon llegando a Puerto Rico. El día 5 de junio de 1966 se erigía e inauguraba oficialmente el Monasterio en Bayamón con la llegada de otras tres hermanas para completar el grupo.

    Madre de Dios en Puerto Rico no es una fundación sin más; es un testimonio, un pensamiento divino, el verbo de Olmedo, el crisol de su obra.

  • 1968

    La vida de Madre Teresa María fue muy marcada con la cruz. La enfermedad fue su aliada desde sus primeros años, y el quirófano fue su "sala de fiesta." Sufrió terribles dolores físicos, los consiguientes morales, y noches del espíritu. Sin embargo nunca hizo historia de su dolor. El amor era más fuerte que el dolor, y mientras su vida se iba quemando, resplandecía en una llama de alegría.

  • 1972

    La fundación de Benguela fue el supremo esfuerzo de Madre Teresa María, que agotó su vivir y que sirvió para dejar plasmado mejor el ideal de Madre de Dios para siempre.

    El rumor de Africa se dejaba sentir en el alma de Madre Teresa María desde muchos años. El día 19 de marzo de 1971 un misionero Espíritano que venía de Africa quiso exponer su deseo en nombre del Señor Obispo Armando Amaral de Benguela, Angola, a cuya diócesis pertenecía. Madre Teresa María en cama enferma, recibió la trasmisión de sus monjas y se encendió en deseos. Si Dios lo quería y la Iglesia lo pedía Madre de Dios pisaría tierra africana. Su enfermedad no la hacía demorar ningún proyecto.

    Africa tocó de manera especial esta última etapa de la vida de Madre Teresa María, hasta agotar en sus preparativos las últimas energías, que aun no pudiendo pisar personalmente la tierra africana, puede decirse que en aquel surco abierto por Madre de Dios, enterró su vida. Las monjas asignadas para fundar en Africa apiñadas junto a su cama, el dolor del cáncer que ya la iba minando, estaba tan envuelto en la alegría de su donación sin límites, que parecía ni ella misma acordarse.

  • 20 de agosto
    de 1972

    La enfermedad se agrava...26 de junio de 1972. Los doctores deciden por una octava operación. La Madre Teresa recibe del doctor la noticia con paz y agradecimiento: "pues una vez más en las manos de Dios a través de las suyas" decía. Todo se preparó con la mayor rapidez, y Madre Teresa se dejaba conducir.

    El dia de la operación amaneció para ella como en clima de bodas. Sólo le preocupaba purificar el alma para el encuentro con Dios.

    A la entrada del quirófano le preguntó Madre Esperanza: "a las monjas, ¿ que les digo de tu parte? Con la paz de una misión cumplida, le dijo: "ya está todo dicho y hecho...diles sólo una cosa de mi parte "Silencio y Evangelio." Sonaba a testamento y herencia de vida. ¡Que impotencia más impotente, pero...¡contentísima! Y lo decía silabeando la última palabra para más subrayarla.

    Llegó la hora...quirofano...todo sabía a Gólgota hasta los preparativos con los brazos en cruz. Se hacía presente la imagen de nuestro Cristo vivo esculpido no en madera, sino en una viva imagen y semejanza.

    A la voz trágica del operador "cierren," todo terminaba ahí, sin esperanza humana. Una invasión de cáncer de la peor malignidad. No había nada que hacer, la muerte era inminente, tres o cuatro días a lo sumo se pronosticó.

    "Deseábamos alguna pregunta suya para decirle de su inminente partida al cielo. Su silencio la hacía bogar por otras regiones. Pronto nos dimos cuenta de que Madre Teresa sabía perfectamente su estado, pero no la inmutaba lo más mínimo. Ni siquiera preguntaba cuanto duraría esa lucha de atroces dolores cada vez más agudos."

    Al tener en sus manos el resultado mas minucioso y final del análisis dijo el doctor a Madre Esperanza "mire Madre entre lo malo, de lo peor; de este tipo de males sólo Dios puede dar a personas que por amarle mucho, puede fiarse de ellas."

    La impotencia de la Madre se iba acentuando hasta el aniquilamiento más total.

    En otro momento de los más dolorosos repetía: "aceptación plena" y como a modo de glosa de lo que quería decir y de lo que estaba viviendo, añadía: "CRUZ, OBEDIENCIA, AMOR, FE, ESPERANZA." Era como un susurro lento y suave de lo que parecía el programa de su vida y de su muerte.

    Iban sucediéndose los días y las noches con el asombro de todos, que sólo le habían dado unos cuatro días a lo sumo.

    Ya los médicos no marcaban fecha. Cualquier momento podia ser el último; apenas podían ponerle calmantes por su extrema debilidad y era horrible verla sufrir al vivo. Del Monasterio llamaban por teléfono y ya ni el milagro se pedía para su curación, sólo que Dios le diera fuerza para resistir tanto dolor.

    En carta de Madre Esperanza a sus monjas les compartía: "anoche la madre decía a sus médicos: "¿no les parece que ya podían dejarme ir al cielo?" y lo decía en un tono de dolor y súplica a la vez, que partía el alma. Esta mañana al despertar es lo primero que me ha dicho otra vez: "¿porqué no me dejáis ir al cielo?"

    Siempre fue la gran enamorada de la Eucaristía y en este atardecer de dolor, el Señor le hizo también en esto su gran regalo: tres Misas en los últimos días. "Gustaba mucho del abrazo de la paz preparando la Comunión; era para ella desde que lo oyó decir, la expresión al hermano de 'estoy dispuesta a morir por ti,' y con esta fuerza de amor lo daba y lo recibía. Uno de los dias, el Sacerdote no dijo 'daros fraternalmente la paz' pero ella viéndonos a derecha e izquierda a su Hermana Encarnita y a mi, se inclinó con esfuerzo a una y otra como si abrasara a sus Monasterios y a los hermanos del mundo entero, dispuesta a morir por todos."

    Ya muy a última hora en un momento que abriendo los ojos habitualmente cerrados, como si viniera de lejanías, me dijo mirándome con ansiedad y blandura: "¿Tú crees que ya están limpios estos ojos para ver a Dios?" Sentí la necesidad de poner mi mano sobre aquellos ojos, mientras la tranquilizaba diciéndole que sí, que los guardase sólo para Él. Recuerda Madre Esperanza que en otro momento de suprema impotencia le decía: "¿Tu crees que asi...puedo decir SI a Dios?" Me esforcé en decirle, como era evidente,"¡claro que lo creo, Madre" con la vida entera se lo estás diciendo." Entonces clavando los ojos en lejanías como perdiendo de vista cuanto la rodeaba, se quedó diciendo:

    "SI, DIOS...SI, DIOS..."

    hasta sumirse de nuevo en aquel silencio tan lleno de Eternidad.

    El consciente y el subconsciente de Madre Teresa María se revelaba empapado de Dios, imantado hacía el cielo con hambre y sed de lo Eterno.

    Lo ultimo que se le oyó decir antes de caer en coma, unas dos horas antes de morir, con las manos cruzadas, apretando fuertemente el crucifijo y la medalla de la Virgen:

    "CONTENTISIMA...CONTENTISIMA"

    Era casi un susurro imperceptible que repitió muchas veces, hasta apagarse definitivamente su voz en una agonía placida.

    Desde esta ladera ya no podría decir mas. A las 6:00 de la madrugada del día 20 de agosto de 1972, su vida se había apagado definitivamente, como esa llama que dejara escapar suavemente su último aleteo de fuego, para perderse en aquel Fuego de Dios, que fue quemando su vida.

  • 1991

    En el dia 19 de diciembre de 1991 en el Monasterio Madre de Dios de Olmedo fueron de nuevo enterrados los restos mortales de Madre Teresa María de Jesús Ortega, O.P. que fueron exhumados el 11 de noviembre de 1991. Fue necesario proceder a exhumarla dado que el proceso de beatificación de Madre Teresita Pérez de Iriarte fue incoado y requería la exhumación. Por la localización del enterramiento de ambas Madres, fue necesario proceder también al de Madre Teresa María. También se procedió a darle el mismo tratamiento profesional para la conservación de los restos. En la vista, las hermanas de Olmedo van portando el arca hacia el cementerio, donde quedarán los restos "con la gran Esperanza en el poder de la Resurrección futura, que transformará nuestra débil condición en una condición gloriosa como la de Jesucristo."

  • Proceso de Beatificación

    El Sr. Arzobispo de Valladolid, D. Braulio Rodríguez Plaza, con los miembros del Tribunal, y el P. Vicepostulador, en la Clausura del Proceso Diocesano de Madre Teresa María de Jesús Ortega, O.P.

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  • 1917
    1917
    Nacimiento
    y Bautismo
  • 1919
    1919
    Teresita, a los dos años.
  • 1925
    1925-1926
    Primera Comunión
  • 1927
    1927
    La muerte de la madre de Teresita
  • 1928
    1928-1935
    Estudios de Teresa
  • 1936
    1936
    Guerra Civil Española
  • 1939
    1939-1946
    Teresita completa sus estudios.
  • 1946
    1946-1950
    Acción Católica
  • 1950
    1950-1955
    Teresa trabaja en Olmedo.
  • 1955
    1955-1956
    Entrada en Santa Paula de Sevilla
  • 1957
    1957
    Profesión Temporal
  • 1958
    1958
    Olmedo
  • 1959
    1959
    Belmonte
  • 1960
    1960
    Profesión Solemne
  • 1962
    1962
    Monasterio de
    la Unidad
  • 1964
    1964
    La Virgen del Sí
  • 1965
    1965
    Libros, Cantos, Grabaciones
  • 1966
    1966
    Fundación
    de Puerto Rico
  • 1968
    1968
    El amor era más
    fuerte que el dolor...
  • 1972
    1972
    Fundación
    de Benguela
  • Muerte
    La muerte de la Madre Teresa María de Jesús Ortega
  • Exhumación
    Exhumación de la
    Madre Teresa María
    de Jesús Ortega
  • Proceso
    Proceso de
    Beatificación
  • Video
    Video
    Mother Teresa María Ortega