PROCESO DE BEATIFICACIÓN

Mi madre de 80 años fue operada de cataratas de los dos ojos. La 2.a operación fue muy mal, sufrió muchísimo, y no digamos la recuperación; para colmo no recuperaba la visión. Ante esta situación, empecé con gran fervor la novena a Madre Teresa, pidiendo por la recuperación del ojito de mi madre. Al terminar la novena recibí carta suya en la que me decía que se sentía como un niño que empieza a dar sus primeros pasos, pues poco a poco estaba recuperando la visión. Sin duda, es un favor concedido. Madre Teresa sigue velando por sus monjas y familiares y por toda alma que con fe le suplique.

-Sor Maria Iglesia de Jesús, O.P. (Puerto Rico)

Vivo a unos minutos del Monasterio " Madre de Dios." Hace un tiempo sufrimos el siguiente incidente doloroso. Unos individuos habían secuestrado a mi sobrino Alex, al llegar de la universidad a la casa. Al día siguiente acudí a Misa en el Monasterio y pedí hablar con una de las hermanas. Me dieron una estampa de Madre Teresa Ma. y con mucha fe y devoción comencé a rezar a la Sierva de Dios para que pudieran encontrar con vida a mi sobrino.

Al cabo de cinco dias, la Policía de Puerto Rico, y otras unidades, rescataron sano y salvo a mi sobrino. Por lo cual doy gracias a Dios y a la intercesión de Madre Teresa María.

-Miriam Burgos (Puerto Rico)

Soy la abuela de un niño llamado Lían. En la época en que sucedió lo que voy a contar, tenía cuatro años. Tenía un tumor en la cabeza y estaba enfermo del corazón. Permanecía en cama porque no podía moverse.

Fui a Santorin (Grecia) a ver a mi prima, monja del Monasterio dominicano de ese lugar. Le conté el caso de mi nieto. Me dio una estampa y me dijo de rezar a Madre Teresa María Ortega. De regreso a casa di la oración a los padres del niño. Creí que la oración la diría sólo mi hija porque su padre es budista, pero cual no fue mi sorpresa al ver a su papá rezar también dicha oración.

A causa del tumor el niño fue hospitalizado, pero como los gastos eran muy elevados, lo llevaron a casa a ver si con la ayuda de un masajista el tumor se desplazaba. Un día después, estando el niño en la cama, vio a un señor con un niño de la mano y lo invitaban que se levantase para jugar. El niño se tapaba la cara a causa del miedo.

El segundo día que lo volvió a ver, su mamá asustada, mandó llamar un sacerdote para que bendijera la casa. El día tercero, estando presente el masajista, el niño se levantó solito y empezó a correr por toda la casa. Cuando yo llegué, vi al masajista sentado con los brazos cruzados y le pregunté: "¿Por qué no hace su trabajo con el niño?" Él, asombrado me miró y me dijo: "Míralo, corriendo por ahí." Me quedé muy impresionada y llamé a su mamá que estaba en el trabajo, y vino corriendo. Desde entonces su papá, ha decidido bautizarse y hacerse católico. Ya lee la Biblia y reza el Rosario. Mi hija amplió la fotografía de M. Teresa y la tiene en su habitación con gran veneración. Llevamos al niño a tres o cuatro médicos para comprobar si había mejorado y si existía todavía el tumor. Todos negaron la existencia de dicho tumor. Mi nieto hoy anda, habla mucho y salta como un niño normal. Juega al fútbol y se pelea. Damos gracias a Dios y a la intercesión de Madre Teresa María, que estamos seguras tuvo mucho que ver con la curación de Lían. Otra gracia grande es que su papá, que como dije al principio era budista, ya se ha bautizado. Deseamos de corazón ver a Madre Teresa María elevada al honor de los altares.

-María Eugenia Correia Ferreira Duarte (Bélgica)

Hace unos años tuvimos que emigrar desde Argentina a España por razones económicas. Primero marchó mi esposo y después de unos meses partí yo con todos los chicos. Antes de nuestra marcha, Gabriela, bibliotecaria del colegio a donde iban mis hijos, entregó a una de ellos un sobre cerrado pidiéndole que por favor lo abriéramos en la Navidad. Cual no fue nuestra sorpresa al encontrar allí dinero y una estampa de Madre Teresa María Ortega. Gabriela nos decía que en momentos de apuro acudiéramos a su cuñada monja, muerta en olor de santidad, Madre Teresa y que seguro nos daría una mano en todas nuestras necesidades. Gabriela estaba casada con Gregorio, hermano fallecido de Madre Teresa. Seguimos su consejo y verdaderamente que hemos experimentado su ayuda providencial en muchísimas circunstancias. Después de unos años de lucha y de ayuda de lo alto hemos conseguido poner una panadería y en este lugar al que muchas veces acude gente con tantas preocupaciones, hacemos nuestro apostolado repartiendo la estampa de la Madre y son muchos los que me dicen que han recibido su ayuda. Por razones de espacio no puedo contar todos los testimonios que conozco.

Esperamos algún día alegrarnos con la beatificación y canonización de esta santa monja. Rezamos por esa intención.

-Beti y Juan Carlos (Guadalajara)