PENSAMIENTOS

Señor, creo, creo, pero no entiendo nada, no te entiendo, Señor, no comprendo tus planes divinos que me rompen el alma, que me matan y a la vez me están dando la vida. No entiendo nada; desde la oscuridad de tus planes de Encarnación, hasta el actual vivir de la historia. No entiendo, Señor, pero te repito, no importa nada. Creo, y eso basta. Creo en tu amor tan grande que desborda mi medida. Creo en tu luz tan fuerte que me ciega. Creo en mi falta de retina para percibirla. Creo, Señor, y canto desde mi vida ciega, "qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche..."

Creo, Señor, pero ayuda mi fe, ponle más aceptación íntima, más profundidad, ponle a mi fe más dimensión, más rendimiento, más plenitud. ¡Creo Señor!, en la noche de mi vida hay tiniebla oscura, pero creo que Tú eres Amor, que eres Paz infinita, que eres Bondad sin límites, que eres Dios. Dios, el Dios bueno que por sus criaturas es capaz de subir al Gólgota y de morir cantando el más bello canto de amor. ¿Qué importa que sea de noche en la historia, si Tú eres Luz Infinita, Señor?

Me da la sensación que la fe son las gafas de la inteligencia, ¿no os habéis imaginado alguna vez a la inteligencia con gafas?...pues mirad por donde, ahí la tenemos, con gafas; que nos prolongan, que nos hacen ver a Dios, conocer sus misterios y conocer no sólo el misterio suyo, sino el nuestro.

Necesitamos las gafas de la fe, esa fe que nos prolonga, esa fe que nos endiosa; esa fe que nos hunde en Dios; esa fe que nos eterniza; esa fe que da a nuestra vida un toque nuevo de misterio.

Creemos en Ti, Señor...,creemos que Tú sólo eres capaz de realizar todas las maravillas que hagan falta. Creemos que con la fe despierta en Ti somos capaces de trasladar montañas...Y entonces cerramos nuestros ojos, y con las manos y pies atados por el amor, nos decidimos a esperar con seguridad absoluta en Ti sólo.

Dios...Dios...Tú eres el Dios de mi aventura en la fe. El Dios de mis vacíos, de mi caminar sobre abismos, de mis pasos temblorosos. Tú eres AQUEL sobre el que apoyo decididamente mi FE. Déjame arrimarme a Ti.

¡Oh la Fe! La Fe es el gran alivio del alma. Ella viene a decirnos que Dios es nuestro Padre.

Que la luz de Dios te envuelva en el misterio. Pero no te olvides nunca de que es caminar entre abismos. Dios se nos entrega en la fe. La fe es el medio más próximo para la unión.

Iluminada y calentada por la caridad, la fe brilla en el desierto de la vida. Brilla poderosa y fuerte.

Qué bueno que el destierro nos dé la ocasión de creer! Homenaje misterioso de fe...Es lo único que podemos hacer a cambio de tanto misterio de amor...creer, creer en ese amor escondido.

Descubramos el paso de Dios en cada sorpresa que el camino nos presenta. No despreciemos los incidentes de cada día, ni por pequeño, ni por difícil. Sepamos abrir los ojos del alma y digamos seguras: "Dios está aquí..."

Sí, Dios está aquí y tengo que adorarle; tengo que besar su mano santísima.